A mis senos (Texto de Joseph Flores)
Hola a todos. Regreso con una nueva entrada, esta vez no es un texto mío, sino de un buen amigo, su nombre es Joseph, es un chico trans, un colega psicoterapeuta, compañero en Transmasculinidades MX, y un chico genial. Él se encuentra próximo a realizarse la mastectomia (cirugía en el pecho) y decidió despedirse de sus senos con un bonito y emotivo texto que espero disfruten tanto como yo.
A
Mis Senos
Joseph
Las estrellas y
los planetas por fin se alinearon, y ese día que parecía tan lejano ahora está
cerca.
Después de
celebrar, y llorar, y sentir la emoción de saber que en unas semanas estaré
haciéndome mi mastectomía, llegó un momento de reflexión.
Entonces vino
una necesidad que nunca había tenido, o que tal vez nunca había hecho
consiente. El hablarles a ustedes, que pronto ya no serán.
Nunca supe como
nombrarles, nombrarlas. Senos, busto, tetas, mamas, boobs… todos esos nombres
me suenan ajenos, extraños. Creo que tan ajenos como ustedes lo fueron. Y
aunque siempre fueron ajenos/ajenas, hoy siento que también hay un proceso
donde debo reconocerles como parte de mí. Como una parte de mí de la que me
despido para poder ser más yo. Más cercano a la imagen física que me gustaría
proyectar.
Lo que es
cierto es que fueron buena compañía, a veces. Que fueron parte de mi vida
emocional y afectiva. Que me permitieron ser acariciado, ser amado, ser
querido. Que mis parejas tocaron con amor y deseo. Que seguramente mas de una
vez amortiguaron algún balonazo jugando fut que de otra manera me hubiera
sacado el aire. Que me permitieron sentir y amar. Y que seguramente, en unas
semanas, y los días siguientes a que se vayan, los voy a extrañar. Porque nos
hemos acompañado. Porque son parte de mí.
Para nada es
que esté dudando de mi decisión. Ustedes lo saben. Ustedes saben cuánto traté
de ocultarles. Cuánta vergüenza me provocaba verlas. El desentono que sentía
cuando veía el resto de mi cuerpo y volteaba a mi torso, y ahí estaban.
La verdad,
merecían un mejor cerebro. Haber crecido en un cuerpo que las apreciara, que
las presumiera. Que se pusiera un escote para que lucieran espectaculares. Que
usara un bikini chiquitito en la playa para que las voltearan a ver. Porque la
verdad es que son unos senos bonitos. Creo que no me puedo quejar. Creo que si
fuera mujer, podría ser feliz con ustedes.
Darme cuenta de
esto, es re afirmar mi identidad. Apropiarme de mi cuerpo y reconocerlo bello
así como es, pero que no refleja quien soy. Confirmar que mi cerebro no se
desarrolló así. Que cuando ustedes aparecieron fui sumamente infeliz, y no fue
su culpa. Fue porque a partir de ese momento, ya no pude simular ser como los
niños. Ya no podía quitarme la playera cuando salíamos de campamento. Cambie
las camisetas unisex por los corpiños, y luego por los brassieres, y el
tormento que siempre fue ir al área de lencería y tratar de buscar un bra que
no me lastimara, que tampoco tuviera relleno o un diseño que las hiciera ver
mas prominentes. Buscar algo discreto…. algo… ¿masculino en la sección de
lencería? Algo sin encajes, sin garigoleados, algo simplemente funcional. Y eso
fue lo único que pude ofrecerles, bras funcionales y bras deportivos que
cumplían la misión, y hasta ahí.
Perdón cuerpo
mío. Perdón senos. Perdón…. y no sé por qué esta necedad de seguir pidiendo
disculpas, pero es una nostalgia que vivo a dos semanas de que nos despidamos.
Una nostalgia de cambiar este hermoso cuerpo que construyeron y cuidaron con
tanto amor mis papás; mis tíos y tía; mi abuelo y mi abuela. Que bañaron, que
cuidaron, que conocieron cada centímetro de él, y yo, tomando la decisión de
cambiarlo, de modificarlo, de hacer un cuerpo que seguramente por mucho tiempo
les parecerá ajeno. Que aunque yo siga siendo yo dentro de él, será difícil
para ellos ver un pecho masculino donde antes había senos. Verme y acompañarme
en una decisión que aunque saben razonada, reflexionada, pensada… es una
decisión sin marcha atrás. Quiero pedirles perdón a ellos también, aunque sé
que no es necesario… por no ser la niña que quisiera haber sido. Y a la vez agradecerles, por recibir a su
hijo, a su sobrino, a su nieto.
Adiós senos. Sé
que parte de ustedes se queda conmigo, y ahora sí, podré hacerles justicia y
mostrarlos orgullosos, en esta metamorfosis que los llevará a convertirse en
pecho. Podremos ir a CU, y celebrar un gol quitándonos la playera. Podremos
echarnos al lado de la alberca sin cubrirnos. Nos viviremos, esta vez sin
vergüenza. Nos viviremos juntos. Tal vez no es un adiós entonces, si no mas
bien una reconciliación. Así como todo este proceso de transición ha sido
pensar y repensar qué significa ser yo, cómo me quiero nombrar, cómo quiero que
me nombren; la transición pasará por ustedes también. Y saldremos de este
proceso, juntos, con otro nombre, pero por primera vez desde hace tal vez 20
años…. reconciliados. Tal vez no nos estamos perdiendo, si no, por fin,
encontrándonos como uno.
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