“Mira mamá, ahí estoy yo”
Hoy vengo a hablarles de representación trans en series de TV, podría parecer el tema menos importante de todos, pero la verdad es que la representación importa, porque muchas veces nada empodera más que saber que no eres el único en el mundo. El texto es algo largo y me disculpo por eso, agradezco mucho a quienes se tomen el tiempo de leerlo, y de ser posible también me gustaría conocer sus representaciones favoritas de lo transmasculino.
“Mira mamá, ahí estoy yo”
La importancia de la representación trans en la
televisión.
Cuando
era niño, pese a no ser demasiado apegado a la televisión, de vez en cuando me
encontraba con personajes a los que admiraba y que aspiraba emular, pero también
podía reconocer que era algo imposible. ¿Cuándo iba a ser realmente como Yukito
de Sakura Card Captor? Lo normal sería que quisiera ser Sakura ¿no? A veces,
encontraba personajes con los que me identificaba, como Mulán vistiéndose de
hombre para ir a la guerra, pero ella lo hacía por salvar a su papá, lo mío era
distinto, no había una guerra a la que ir, solo la sensación de que eso era lo
correcto para mí. Y estaba Haruka de Sailor Moon, que con sus aires de galán y
sus increíbles atuendos tanto me atraía como me hacía sentir que tal vez yo era
como ella. O Spinelli de El recreo, veía su rechazo a ser una niña femenina y también
encontraba parecidos, pero vamos, yo para nada era rudo y aventurero. Crecí
viendo dibujos animados donde había personajes geniales, y mientras mis compañeras
querían ser una niña mágica como Doremi o Sakura, yo quería ser Benji Prince o
Matt Ishida. Cuando apareció Ranma, me voló la cabeza, tantas veces quise caer
en un lago igual para que bastara una cubeta de agua que me permitiera convertirme
en un chico.
Al crecer
las cosas que podía ver en la televisión también cambiaron, un par de veces
llegué a ver el típico personaje “gay” que se viste de mujer, y cómo
regularmente era la burla del programa. Gracias a Odín en bachillerato conseguí
acceso a internet y me acerqué al mundo del anime, términos como “tomboy” y “trap”
eran populares, y era mucho más normal ver a la chica con apariencia masculina
por la que las chicas se derriten y al chico que es tan hermoso y femenino que
todos toman por chica. El yuri y el yaoi me permitieron conocer mucho de
orientación sexual y plantearme la mía bastante, pero incluso ahí todo quedaba
en chicas masculinas y chicos femeninos, ninguno se sentía distinto por dentro,
era solo “parecer”, no “ser”.
La primera
vez que vi a un chico como yo fue en la película “Boys don´t cry”, me sentí tan
feliz de saber que no era el único, que si había una película era porque no le
pasaba solo a uno o dos, sino a un montón, pero la película avanzaba y cada vez
se hacía más difícil de ver… ¿Eso era lo que me esperaba? ¿Ese era el costo de
ser yo? No, gracias…
Han pasado
algunos años de esos días oscuros en que las representaciones de hombres trans
eran completamente trágicas, donde veíamos violaciones correctivas o tristes
suicidios, hoy tengo la fortuna de encontrarme con representaciones preciosas y
diversas de ser un chico trans, y me gustaría hablarles de mis favoritas.
AARON EN THE FOSTERS
The
Fosters es una serie estadounidense que sigue la vida de una pareja lésbica y
sus cinco hijos adoptivos, y justo me acerqué a la serie por su temática lésbica
cuando aun me identificaba como lesbiana. Dentro de los personajes está Callie,
una chica rebelde que ha estado en varios hogares de acogida y que ante una serie
de dificultades en su adopción tiene que vivir en “Girls United”, un hogar
temporal para chicas adolescentes, ahí conoce a Cole, un chico trans que al no
contar con documentación masculina se le sigue tratando en femenino, hay
escenas muy poderosas como cuando le niegan el uso del baño de chicos o cuando
comienza a autohormonarse, pero cuando Callie deja Girls United le perdemos un
poco la pista y lo volvemos a ver algunas temporadas después, con la mastectomía
hecha y completamente libre de ser él mismo, formando parte de un grupo de
apoyo trans y más feliz que nunca.
Pero no
es de Cole de quien quiero hablarles, sino de Aaron, personaje interpretado por
Elliot Fletcher, un actor trans del que me enamoré desde que lo vi en Faking It,
donde interpreta a un chico trans gay que se enfrenta al falocentrismo de varios
chicos que lo rechazan por carecer de un pene pese a que la relación parecía ir
genial antes de enterarse de ese pequeño detalle. En fin, el personaje de Aaron
me encantó porque en principio no sabemos que es trans, a diferencia de Cole, él
ya lleva mucho tiempo viviendo su verdadera identidad, así que cuando conoce a
Callie y comienza a coquetear con ella de manera torpe y encantadora es
inevitable que la chica se sienta atraída por él, comienzan a salir y como la
relación avanza, llega el momento en que Aaron debe contarle a Callie que llegó
al mundo en un empaque diferente al resto de los chicos, lejos de rechazarlo,
Callie confirma lo que siente por él, y contacta a Cole para adentrarse un poco
más al tema trans. Aaron es estudiante de derecho, activista de derechos
humanos y un gran apoyo para Callie durante la serie. Los dos tienen una
relación muy bonita y comparten grandes momentos, como cuando detienen a Aaron
en una protesta y él está aterrado porque si lo procesan lo mandarán a una prisión
masculina y teme por lo que pueda pasarle, afortunadamente Callie, con ayuda de
sus madres, consigue que lo liberen. O una escena en la que Callie acompaña a
Aaron a la casa de sus padres, y descubre que estos fingen que nada ha cambiado,
las fotos de su “hija” siguen adornando la sala y siguen pensando que solo es
lesbiana y es una fase, Callie los confronta con valentía y lo defiende todas
las veces que lo malgenerizan, cuando dejan la casa, Callie le obsequia a la
madre de Aaron una foto del chico con la esperanza de que en algún momento
recapacite y muestre en la sala la foto de su hijo. Debo admitir que aunque aún
no me identificaba plenamente como chico trans esa escena me tuvo llorando un
rato, pues una de las cosas que más me aterraba de reconocerme como un chico
era no encontrar a nadie que entendiera la situación y nunca tener una relación
de pareja, ver a Aaron y Callie me dio esperanza.
Fue la
primera vez que vi a una chico trans viviéndose libre y feliz, enamorado y exitoso,
fue la primera vez que sentí que sí podía ser yo.
JAKE EN HISTORIAS DE SAN FRANCISCO
Esta
es una serie original de Netflix, continuación de la serie de los noventa que
lleva el mismo nombre, honestamente no he visto la historia previa, por lo que
no puedo hablar de qué también continúa la trama de los personajes o de qué
tanto innova con respecto a su predecesora. Así que sin saber mucho me puse a
ver esta versión de Netflix.
Para
cuando vi la serie llevaba ya un rato de reconocerme como chico trans, la
persona con la que salía entonces se había reconocido como bigénero y además estaba
enamorado de dos chicos de su sistema y sentía atracción por otros dos, así que
mi orientación sexual era un misterio para mí en ese momento, no sabía si era
bi, si se trataba de casos aislados, o si de plano era gay y me negaba a
aceptarlo, por eso cuando vi al personaje de Jake Rodríguez me identifiqué con
su historia de inmediato. Jake es un chico trans que se identificaba como
lesbiana, su novia decide apoyarlo en todo el proceso, pero se molesta constantemente
cuando la gente asume que son una pareja hetero común o cuando asumen que ella
es heterosexual, la relación empieza a tambalear cuando Jake se da cuenta de
que le atraen los hombres, al principio se siente muy confundido, pero ha
pasado por tantos cambios en su vida que realmente quiere explorar este nuevo sentimiento
y comienza a salir con un hombre.
A pesar
de que Jake no aparece tanto en la historia, podemos ver el descubrimiento de
su orientación sexual y cómo esto afecta a su novia, y eso fue algo que me
encantó, pues la transición muchas veces atraviesa las relaciones, parejas con
el argumento de “yo me enamoré de una chica, no de un chico” o “¿Pero si ahora
eres hombre entonces soy hetero o soy gay?”. Transicionar es una decisión personal,
pero no es un proceso en solitario, por lo que ver la transición del entorno es
algo que agradecí mucho. Y como ya mencioné, ver a Jake pasar por las mismas
cosas que me estaban pasando fue algo intenso, pero tranquilizador, que me motivó
muchísimo y que me ayudó a abrir estas dudas en mi grupo de apoyo trans y a reconocerme
como birromántico.
Muchas
veces se asume la heterosexualidad de las personas trans, se cree que si
estamos haciendo todo esto, es obvio que en algún momento formaremos una bonita
familia heterosexual y nadie sospechará que en algún pasado las cosas fueron
distintas, pero la verdad es que no, muchos hombres trans somos gays, bi o
pansexuales, y es gracias a la transición que lo descubrimos, es al quitarnos
todas esas cadenas que reconocemos nuestra capacidad de sentirnos atraídos por
los otros, por lo que ver ese proceso en la serie me pareció excelente e hizo
que valiera la pena verla incluso sin demasiado contexto previo.
THEO EN CHILLING ADVENTURES OF SABRINA
Al igual
que muchos, vi “Sabrina, la bruja adolescente” hace años y me encantaba, me
reía mucho y me emocionaba, así que cuando anunciaron la nueva versión de Netflix
tuve mis dudas, pero como siempre me gusta darle una oportunidad a las cosas,
después de un poco de insistencia, comencé a verla con Sunny. A pesar de que la
serie tarda un poco en arrancar, me gustó mucho la primera temporada, Sabrina y
Nick me parecieron geniales, tuve un crush con Ambrose, adoré a las tías, pero
mi corazón se lo llevó “Susie”, quería meterme a la pantalla e ir a defenderle
de todo lo que le hacían, por su expresión de género y el hecho de que Lachlan
Watson es no binarie, pensé que encaminarían por ahí al personaje.
Cuando
en la segunda temporada Susie se presenta como Theo quedé encantado, porque por
primera vez veía a un chico trans más parecido a mí, no el chico guapo que
lleva años en hormonas y ya tiene barba y músculos, sino un chico bajito, delgado
y con cara de niño, que recién se descubre y que entiende que primero debe
descubrir cómo ser él mismo, antes de cambiar su físico. La serie nos muestra
escenas de empoderamiento geniales, como cuando Theo audiciona para el equipo de
basquetbol de la escuela, cuando le dice a una bruja que no necesita magia para
ser un chico de verdad porque él ya lo es, o cuando le dice a su papá que no
irá en vestido al baile porque no es una chica.
Para la
tercera temporada Theo se enamora de un chico, y ni se confunde, ni se
cuestiona el por qué, al contrario, se emociona, se sonroja, se pone nervioso,
lo platica con su amigo, que también lo aconseja sin problemas. En fin, vemos a
un chico enamorarse sin que su identidad o su orientación sean un tema, es
completamente adorable la relación que empieza a tener con Robin, el chico
nuevo de la escuela, y cuando Theo le cuenta a Robin que no siempre fue Theo,
el chico lo toma genial y le dice que le gusta lo que es ahora y para él eso es
lo importante. La primera vez que están juntos en un contexto sexual, es Theo
quien toma la iniciativa y la escena se siente cálida y entrañable. Tal vez su relación
raye en lo cursi, pero yo también soy un cursi, así que me emocioné como no
tienen una idea con esa historia, y fue una razón más para sentirme identificado.
La naturalidad
con la que el entorno toma la situación es una muestra clara del avance que ha
tenido la comunidad trans en materia de inclusión (al menos en la clase media norteamericana)
y de la apertura de las generaciones actuales ante la diversidad sexual. Y sin
embargo, también es un acercamiento honesto, pues nos muestra el acoso que
enfrenta Theo por parte de sus compañeros de equipo.
La comodidad
con la que empieza a moverse Theo y la confianza que muestra al poder ser él mismo,
probablemente influenciado por la vivencia propia de Lachlan, me hizo sentir
bastante identificado también, esa sensación de euforia al verte al espejo la
primera vez que usas ropa masculina y todo encaja, el escuchar que te llamen al
fin en masculino, sentir el apoyo de tus amigos… creo que justo el personaje de
Theo ha sido el que me ha movido más cosas en cuestión de identificación, pues
los otros personajes que mencioné viven momentos de transición distintos al mío,
con los que aún no puedo identificarme todavía.
Un
punto que le aplaudo a las tres series es que los personajes trans fueron
interpretados por actores trans, siempre he pensado que tenemos que contar
nuestras propias historias, así que siempre se agradece que se le permita a los
actores trans interpretar personajes trans en vez de castear famosos cisgénero
que seguro venderían más. Y no, no digo que los actores trans solo deban hacer
personajes trans, digo que mientras la industria del entretenimiento siga
contratando actores cis para personajes trans, pero no actores trans para personajes
cis, seguimos ante una desigualdad y una invisibilización importante.
ALEX EN 100 DÍAS PARA ENAMORARNOS / JUAN EN 100 DÍAS PARA ENAMORARSE
Para cerrar
me gustaría mencionar esta telenovela, la versión mexicana corre a cargo de
Telemundo y la versión argentina de Telefe. No me adentraré en la trama de la
telenovela, pues sigue a seis personajes principales y a otros más secundarios,
así que hay muchas historias que contar, solo les diré que la verdad ambas
versiones son bastante decentes, y más allá de algunos clichés típicos de las
telenovelas, es una historia innovadora que nos habla de temas actuales y que
es muy inclusiva con la diversidad sexual. Ambas versiones son prácticamente idénticas,
salvo por algunos cambios por cuestiones culturales.
“Juana”
en la versión argentina y “Ale” en la mexicana, se nos presenta como una
adolescente lesbiana, un tanto asocial, con una expresión de género masculina,
enamorada de la porrista de la escuela, y mejor amiga de un chico común y
corriente. Toda la escuela la trata como bicho raro, y el equipo de futbol se
la pasa acosándola, su mamá dice apoyarla y entenderla, pero no se cansa de
insistirle que sea más femenina y se suelte el cabello, su abuelo es el típico señor
machista sus padres se están separando, y para colmo acaba de descubrir que su
papá no es su padre biológico y el biológico acaba de aparecer. La primera
escena de representación trans que vemos es a los pocos capítulos de iniciar, cuando
vemos a Juana/Ale cambiarse de ropa y podemos ver las vendas que usa para el
pecho, y las horribles marcas que le dejan en la piel.
Gracias
a una tarea empieza a convivir con la chica que le gusta, y se da cuenta de que
tal vez su amor podría ser correspondido, pero la porrista no está lista para
pasar a ser una rechazada así que le cuesta mucho reconocer sus sentimientos
por Juana/Ale, pero finalmente lo reconoce y comienzan a salir.
Primero
vemos al personaje confesarle a su madre que le gustan las mujeres. Pero tras
algunas investigaciones en internet y cuestionarse muchas cosas se da cuenta de
que no es que sea lesbiana, es que por dentro se siente un hombre.
Gracias
al apoyo de su padre biológico, acude con una psicóloga especialista en
diversidad sexual que le habla de identidad de género y el click es inmediato,
se da cuenta de que lo que siente tiene nombre y es un chico transgénero. Su mamá
pone algo de resistencia, preguntando si está segura, si no es una fase, si no
se está confundiendo, le cuesta dejar ir a su niña. El personaje se presenta oficialmente
como Juan/Alex con su familia, y un par de capítulos después con sus compañeros
de grupo, ambas escenas son buenísimas, muy realistas y consiguieron moverme
muchas cosas. También vemos al personaje unirse a un grupo de apoyo de chicos
trans y abrirse más con ellos. Poco a poco su mamá, e incluso su abuelo,
comienzan a hacer a la idea y a tratarlo como chico, sobre todo al entender todo
lo que él ya enfrenta afuera como para también tener que enfrentarlo en casa. La
versión mexicana muestra un detrás de cámaras cada viernes, donde nos dejan ver
que tienen asesoría en materia de diversidad sexual para las escenas de Alex.
Igual que
con los otros personajes que mencioné, vemos escenas de acoso, vemos cómo se le
niegan servicios básicos como el baño o practicar un deporte, o se insiste en usar
los pronombres equivocados o el nombre correcto. Juan/Alex se defiende y lucha
por ser él mismo, y la telenovela nos muestra tanto los avances como los
tropiezos. Una de mis escenas favoritas es la protesta que arman sus compañeros
cuando lo suspenden por usar el baño de hombres, pues demuestra que el empezar
a ser él le permitió fortalecer la relación con los demás, la situación
asciende tanto que los chicos del grupo de apoyo se suman a la protesta y la
directora termina levantando el castigo y dejando que Juan/Alex use el baño de
hombres y se una al equipo de futbol.
La versión
argentina está finalizada y la mexicana va por la mitad, así que para no arruinar
la historia para los que están siguiendo la serie apenas, solo diré que el
proceso de Juan sigue siendo bien representado el resto de la serie y una representación
de chico trans que se agradece.
Aunque
tiene un pero importante para mí, y es el hecho de que ambas versiones son
interpretadas por una actriz cis, y aunque entiendo que al ser el inicio del
proceso no sería sencillo poner a un actor trans con una transición avanzada,
estoy seguro de que debe haber buenos actores trans por ahí que no llevan o no
han iniciado una transición hormonal y que perfectamente podrían interpretar el
papel. Sin embargo es un detalle que podemos dejar pasar al reconocer la
importancia de presentar un personaje trans en una telenovela de tal popularidad,
pues ambas versiones cuentan con un gran elenco y han llegado a una gran
cantidad de audiencia en sus respectivas cadenas.
Y se
preguntarán ¿Por qué les cuento todo esto? Pues porque empecé contándoles cómo
fue difícil para mi sentirme identificado con algún personaje y cuando al fin
lo hice fue medio aterrador. Esa es la importancia de la representación LGBT+
en los medios, no es por vender más, por ser políticamente correcto, por llenar
ciertos cupos, no es para convencer a la gente cishetero. La representación es
importante para nosotros y sobre todo para las nuevas generaciones, porque se
merecen ver que hay chicos, chicas, chicxs como ellos, que no son los únicos,
que está bien ser cómo son y que no todo es tan oscuro como podría parecer, que
sí se puede. Estas son solo cuatro, pero seguro hay más, y eso es fantástico,
porque un día no importa si quieres ver una película de terror, una telenovela
o una serie juvenil, la representación estará ahí, nosotros estaremos ahí.
Nadir Kampz
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