Te espero esta Navidad

Hace un par de meses tomé un taller de escritura LGBT+, fue una experiencia interesante y grata, aunque también me hizo ver la falta de información, tolerancia y representación que hay para lo trans incluso dentro de la comunidad LGBT+, por lo que procuré aportar esa representación e información en el taller. 
Para cada bloque debíamos escribir un cuento del género que estudiamos y que estuviera relacionado con la comunidad LGBT+, todos mis cuentos fueron con temática trans, excepto este, que rescaté de hace años, de mi vivencia lésbica, tocaba escribir romance y no me salía inspiración para escribir nada bueno, así que simplemente usé este y lo afiné para el taller, como es navideño quise compartirlo en estas fechas, aunque después subiré los demás, es muy cortito pero espero les guste. 


TE ESPERO ESTA NAVIDAD

  

Una historia de Nadir Kampz


Miró las velas consumirse, las había encendido con la esperanza de que ella llegara. Sabía, muy en el fondo, que no lo haría. Que pasaría Navidad en casa, con sus padres, con su hermano y sus sobrinos, y con su estúpido prometido. Sabía de sobra que ella preferiría la comodidad de la situación, que armarse valor, tomar un taxi e ir a buscarla.

Se había levantado temprano, había ido a comprar pasta, un pavo, y las cosas para el relleno; harina, huevos y mantequilla para un pastel, y había comprado además una botella del mejor vino que pudo pagar.

Había cocinado toda la tarde, sin dejar de mirar las recetas, porque, aunque sabía que ella no llegaría, tenía una mínima esperanza de que lo hiciera.

Y ahora, a unos minutos de la medianoche, las velas goteaban alrededor de los candiles, la pasta comenzaba a enfriarse, el pavo estaba en su punto y el pastel estaba casi listo.

Se miró al espejo, había comprado el vestido especialmente para la ocasión, incluso se había maquillado, algo inusual en ella. Su cabello, delicadamente recogido en un principio, había dejado salir ya un par de mechones.

Miró la puerta con resignación una vez más y apagó las velas, dejando el departamento iluminado sólo por la luna. Tomó la botella de vino, le quitó el corcho, que fue a dar a la pasta, pero poco le importó. Bebió un largo trago. Sabía que no llegaría, lo sabía, ¿por qué había sido tan tonta para preparar todo y esperarla? Las lágrimas comenzaron a resbalar por sus mejillas. Bebió otro trago.

Tres golpes firmes en la puerta. Se levantó extrañada y abrió la puerta.

Ahí estaba ella, la culpable de sus lágrimas, la mujer para quien había preparado aquella cena, para quien se había puesto ese bonito vestido.

─ Lo siento, no encontré ningún taxi, tuve que venir corriendo ─ la miró con atención, le escurrían pequeñas gotas de sudor por la frente y el cuello, llevaba las zapatillas en la mano y puestos unos tenis que nada combinaban con el hermoso vestido rojo que llevaba, además su rostro estaba enrojecido y respiraba entrecortadamente ─ les he dicho, a todos, terminé mi compromiso, se lo dije a todos y vine corriendo.

No dejó que dijera nada más, corrió a abrazarla. La abrazó tan fuerte que sintió que se fundían juntas. La besó, besos sabor a vino tinto.

─ Yo… pensé que no vendrías… la cena ya se enfrió ─ las lágrimas volvieron a correr por sus mejillas, pero ya no eran de tristeza, sino de dicha, volvió a besarla ─ pensé que… pensé…

─ Shhh. Feliz Navidad ─ sacó de su bolso una pequeña caja de regalo y se la entregó, dentro había un delicado anillo con un pequeño diamante adornándolo ─ no quiero estar comprometida con nadie que no seas tú. ¿Qué dices?

Por toda respuesta la besó otra vez, se dejó colocar el anillo en el dedo y la abrazó.

─ Feliz Navidad ─ susurró.


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