Orgullo
ORGULLO
He
estado en casi todas las letras del acrónimo en distintos momentos de mi vida.
Me he identificado como lesbiana, como chica bisexual, como persona no binaria,
como hombre trans, como chico bisexual, como asexual, como demisexual, como homorromántico…
mi paso por estas identidades y orientaciones me ha llevado por muchos caminos,
y he de reconocer que el orgullo no siempre estuvo ahí, supongo que justo
porque no me había encontrado por completo hasta hace poco. Hoy las cosas son
diferentes, sigo perteneciendo a varias letras, pero ahora con orgullo y
seguridad.
Soy
un hombre trans, así, ni transexual ni transgénero, porque ninguno de los dos
me acaba de acomodar y sin embargo estoy seguro de ser un hombre (aunque
prefiera llamarme a mí mismo chico, porque hombre me suena a adulto mayor). Un chico
trans que se siente cómodo con su cuerpo, tengo mis momentos de dismorfia y
disforia, pero amo mi cuerpo y no quiero modificarlo quirúrgicamente, aún tengo
mis dudas sobre querer cambiarlo hormonalmente, estoy a gusto con mis pechos a
pesar de que quiera ocultarlos con un binder, amo la ausencia de vello y la suavidad
de mi piel aunque eso me haga parecer diez años menor. Un hombre, pese a que la
etiqueta en la sociedad cobre una carga cada vez peor, porque mi ideal como hombre
es justo demostrar que se puede serlo sin caer en toda esa toxicidad, un hombre
que cada vez fluye más, y lo hace con seguridad.
Soy
demisexual, pese a lo esperado para un hombre, no pienso en tener sexo todo el
tiempo, cuando fantaseo con alguno de mis crushes no es sobre un tórrido encuentro
sexual, sino sobre caminar de la mano, ir a tomar un café o un helado, o
simplemente recostarnos en el pasto a platicar. Y cuando realmente siento esta
atracción sexual es porque me siento completamente conectado con esa persona, y
entonces dejo la pasión desbordarse, me dejo llevar y puedo disfrutar infinitamente
de un encuentro sexual; y al final, cual adolescente, entonces sí, no puedo
dejar de desear a esa persona y me pongo a fantasear, dejando salir al
pervertido que llevo dentro.
Soy birromántico, porque aunque he pasado por varias parejas femeninas, la verdad siempre
estuvo ahí, evidente y constante, solo que la ausencia de atracción sexual, y
no descubrir aun mi identidad, lo hacía todo muy confuso. La única persona a la
que he amado profunda y completamente es un hombre trans, pero él no ha sido el
único, tengo un crush con un artista no binario, y con el chico que jamás imaginé.
También tengo un crush con Timothée Chalamet, con Juan Pablo Medina, y hasta con
el lobo de un anime furry. Me asustaba reconocer que también me atraen los hombres, hoy no hay más miedo.
Soy
un chico de varias banderas, de muchos colores, pero al fin orgullosamente yo. Hoy
hubiera sido la Marcha del Orgullo LGBT+, y aunque tal vez la hipersensibilidad
sensorial (gracias, autismo) me hubiera impedido quedarme mucho tiempo, hubiera
estado ahí, sería la primera vez para el yo completo, el yo actual. Hasta hace
unos años yo era de los que pensaba que la marcha no me representaba, tenía
miedo… de aceptar quién soy, de reconocer lo que amo, tenía miedo del rechazo,
de la incomprensión, ya me sentía demasiado raro como para admitir que lo era
incluso más. Hace unos años era impensable para mí tener una foto de perfil que
demostrara que soy trans, bi y demisexual, era impensable pensar en el
poliamor como algo viable, o pensar que yo me llegaría a sentir así, ya ni
hablemos de admitir mi gusto por el furry o el BDSM.
Este
año, con todo y marcha virtual aquí estoy, con orgullo de ser, de amar, de
sentir. Y como diría Nomi de Sense8 (una de mis series favoritas): "Marcharé
por esa parte de mí que alguna vez tuvo miedo de marchar. Y por toda esa gente
que no puede marchar, gente que vive como vivía yo. Hoy marcharé para recordar
que no soy sólo yo, somos nosotros. Y marcharé con orgullo."
Nadir Kampz
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