24 horas

 

La historia de hoy corresponde al día 2, y para seguir con el acrónimo, hoy les traigo algo de temática gay. Recuerden, este texto es ficción. Ofrezco una disculpa si alguna persona religiosa se siente ofendida por el contenido del mismo, esta historia no busca ofender o incomodar a nadie. Disfrútenla.

 

 

­24 horas

 

─ 24 horas ─ dijo después de pensarlo varios minutos ─ Es todo lo que puedo darte, lo siento.

─ ¿24 horas? Es muy poco… ─ se quejó Sergio, pero antes de que pudiera decir algo más, la angelical voz lo interrumpió.

─ Para ser justos, desperdiciaste varios años ¿De dónde sacaron esa idea de que el Señor no está de acuerdo con esto? ─ preguntó el ángel intrigado.

─ Sodoma y Gomorra… no estoy seguro, a mi me lo dijo el padre, y a él supongo que se lo enseñaron en la parroquia, no lo sé, todo mundo lo decía ─ respondió Sergio dándose cuenta de que en vida nunca se cuestionó nada de eso.

─ Entonces… ¿Huiste de la felicidad toda tu vida, porque alguien, sin ningún fundamento, te dijo que era un pecado? ─ el ángel bufó llevándose las manos al rostro ─ ¡Humanos! ¿Por qué hacen eso? … En fin, 24 horas, es todo.

─ Está bien, haré lo que pueda ─ respondió Sergio resignado.

─ ¿No crees que es un poco cruel? ─ preguntó el ángel antes de enviarlo de vuelta a la vida ─ ¿Y si él también está enamorado de ti? Te le confiesas, tienen una noche entregados al placer carnal y después… te mueres. 

─ Es por eso que pienso que 24 horas son muy poco ─ murmuró Sergio ─ ¿Qué tal unos años? Vamos, tengo 40, como bien, hago ejercicio, me quedaban al menos otros 30 buenos años.

─ Ese no era mi punto ─ rio el ángel ─ me estoy arriesgando mucho al hacerte este favor, pero no eres el primero que llega aquí arrepentido por algo así, solo que, pensándolo bien, es algo cruel, le romperías el corazón.

─ ¿Sabes qué es cruel? ─ respondió Sergio ─ Morirte a los 40 años por culpa de una puta motocicleta… re encontrarte con tu primer amor después de 22 años, volverte a enamorar de él como la primera vez, decidirte a confesárselo y que camino a verlo una moto te atropelle. Eso es cruel.

─ Ok, tienes un punto, yo tampoco entiendo cómo funciona su lógica, a veces creo que solo los elige al azar, o que incluso se burla de ustedes. Hagamos algo, si te corresponde, puedes quedarte, pero si no, tendrás que volver aquí.

─ Me parece justo ─ respondió Sergio ─ Entonces, regresaré a segundos antes del accidente, justo a tiempo para evitar cruzar la calle.

─ Correcto ─ dijo el ángel concentrándose ─ ¿Listo?

Sergio asintió, cerró los ojos como el ángel lo indicó y se sintió flotar. Cuando los abrió otra vez, tenía un pie en la banqueta y otro debajo, frenó en seco, justo a tiempo para ver la motocicleta pasar a centímetros de su nariz.

Respiró profundamente, estaba a dos calles del departamento de Josué y recién se daba cuenta de que ni siquiera sabía si lo encontraría en casa. Caminó muerto de nervios, pero completamente decidido, se detuvo frente al edificio, el portero ya lo conocía así que lo dejó pasar sin problemas. Miró su reloj, 23 horas y 54 minutos. Se alisó la ropa con las manos, respiró profundamente un par de veces más, tocó la puerta y esperó.

─ ¿Sergio? ─ exclamó Josué confundido, llevaba el pelo mojado y vestía únicamente una toalla alrededor de la cintura ─ No me dijiste que venías, pero adelante, pasa.

─ Gracias ─ respondió Sergio con voz aguda a causa de los nervios.

─ Dame unos minutos para vestirme y salgo, mientras sírvete, hay cervezas en el refri.

Sergio asintió y se quedó solo en la sala, no fue por una cerveza al refrigerador, lo único en lo que podía pensar era en que la primera vez que lo vio así de desnudo tenían 15 años, habían ido a un balneario en un viaje escolar y tuvo que esconderse para que nadie notara su erección. Gracias a eso entendió por qué mirar las revistas que llevaban sus compañeros no le despertaba nada. Se había masturbado pensando en Josué esa misma noche, luego se había confesado en la iglesia y el padre le dijo que era un pecado del que debía arrepentirse, que Dios creo a hombre y mujer para complementarse y lo mandó a rezar veinte padres nuestros cada que esos deseos invadieran su mente. Pero ninguno de los miles de padres nuestros que rezó con los años lo hicieron cambiar. Cuando Josué se mudó hubo otros hombres, pero no se acercó a ninguno, no se atrevió nunca.

─ Te dije que agarraras una chela ─ dijo Josué saliendo de su habitación con una camiseta blanca y unos pants grises con los que era difícil ignorar su entrepierna. Sacó dos cervezas del refrigerador y le dio una a Sergio ─ ¿Te quedas a cenar? Pedí una pizza antes de bañarme, no me la acabo yo solo.

 ­─ Claro, claro ─ respondió Sergio destapando su cerveza y dándole un largo trago.

Mientras llegaba la pizza hablaron de trabajo, trivialidades, Sergio solo quería hacer tiempo para no ser interrumpido a media confesión. Miró el reloj, 22 horas y 43 minutos, si las cosas salían bien tenía una vida por delante, si no, que más daba, decidió esperar a terminar de cenar. Acompañaron la pizza con cerveza y un partido de futbol en un canal de cable.

─ Oye ¿Te acuerdas cuando estábamos en la prepa y fuimos al balneario? ─ preguntó Sergio armándose de valor con su tercera cerveza.

─ Claro ¿Cómo olvidarlo? Ese día me aventé mi primer faje ─ bromeó Josué.

─ Bueno, mira, yo… ─ Sergio comenzaba a ponerse nervioso, pero ya no había vuelta atrás ─ ¿Recuerdas que ese día me desaparecí unas horas? Todos pensaron que me había ido con Citlali, pero resultó que ella se había ido con el profe. Yo me fui a esconder al baño… Josué, se me paró en plena alberca porque te vi sin playera. Soy gay, siempre lo he sido, pero llevo 25 años ocultándolo.

─ ¿Por qué me lo dices ahora? ─ preguntó Josué que lo había escuchado con atención, sin ningún gesto de sorpresa o desagrado.

─ Porque… porque podría atropellarme una moto mañana, o caerme un rayo, o contagiarme de algo mortal, o lo que sea, y moriría sin haber sido yo mismo ni un solo día de mi vida, porque hace 22 años quería decírtelo antes de que te fueras y no tuve el valor, porque te volví a encontrar y no voy a cometer el mismo error dos veces, porque…

Sergio no pudo continuar, los labios de Josué se apoderaron de los suyos impidiéndole hablar. 25 años de deseos reprimidos surgieron en ese beso, apasionado, desenfrenado y sediento. Las manos de Sergio se colaron bajo la camiseta blanca, tocando al fin esa piel canela, Josué lo aventó al sillón y siguió besándolo.

─ ¿Lo hiciste otra vez? ─ en el cielo, una voz atronadora distrajo al ángel de su pequeño entretenimiento.

─ No podía dejarlo así, Señor, mire lo bien que se ven juntos ─ respondió el ángel a modo de disculpa.

─ Y esta gente cree que el que lo ve todo soy yo.

Nadir Kampz 



Gay: Hombre que se siente atraído sexual y/o románticamente por otros hombres. 

 

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