Querido Sirius
QUERIDO SIRIUS
─ Estoy saliendo con Nymphadora ─ las palabras salen
con torpeza de sus labios, la fotografía entre sus manos tiembla, el mago de la
foto sonríe con gracia, con la corbata floja y el cabello largo alborotado por
el viento. ─ ¿Sabes? Hoy es día de San Valentín, a pesar de que todos se preparan
para la guerra ella decidió celebrar una pequeña fiesta, dice que en estos
tiempos difíciles debemos recordar la razón por la que luchamos. Es día de San
Valentín y tal vez por eso he elegido este día para hablar contigo… siempre vas
a ser el más grande amor de mi vida… es sólo que ya no estás, y ella es una
buena mujer, un poco alocada, pero es una hechicera excelente… y me quiere. ─
el mago sirve brandy en un vaso ─ Ojalá las cosas hubieran sido diferentes. Si
tú no hubieras pasado todo ese tiempo en Azkaban… si yo te hubiera dicho lo que
sentía antes de que todo se fuera al carajo… no sé, tal vez las cosas serían
diferentes. ─ Lupin da un largo trago a su vaso y se hunde en el sillón,
mientras el fuego crepita en la chimenea ─ ¿Recuerdas la primera vez que
salimos en luna llena? Fue en febrero, me dijiste que me tenías una sorpresa e
insististe en verme, aunque yo te había advertido de todo el peligro que eso
implicaba. De la nada te convertiste en un enorme perro negro… Canuto. No
sabías sin funcionaría, podía atacarte en cualquier momento, pero te
arriesgaste a intentarlo. Esa noche corrimos por todo el bosque, como un par de
locos. ¿Y recuerdas esa vez que James y Peter pasaron navidad en sus casas y
nos quedamos solos en el colegio? Fue la mejor Navidad que he tenido, usamos el
mapa para escapar un rato a Honeydukes, comimos dulces hasta hartarnos… jugamos
con la nieve… entramos al baño de prefectos. Por dios, Sirius, si supieras lo
que pasaba por mi mente en ese momento, si supieras lo que quería hacerte… tal
vez no hubieras querido volver a hablar conmigo ─ un sonrojo cubrió las
mejillas del mago, que miraba la fotografía, avergonzado ─ Si ese día alguien
nos hubiera dicho que tiempo después terminaríamos formando parte de un
ejército para combatir al mago más tenebroso de todos los tiempos, seguro nos
habríamos partido de risa. Si alguien nos hubiera dicho que sería tu prima
quien acabaría con tu vida… ─ las lágrimas empiezan a salir a raudales,
resbalando por sus mejillas y estrellándose en la fotografía ─ Te echo tanto de
menos, Sirius… Quisiera tanto que estuvieras aquí, nos ayudarías a vencer a
Voldemort, el mundo volvería a la normalidad, nos iríamos de viaje para
celebrar, y no sé… tal vez esta vez sí tendría el valor de decírtelo… tal vez
tú me dirías que sientes lo mismo. No lo sé…
─ ¿Cariño? Oh, aquí estás ─ la bruja de cabello
purpura entra en la habitación, mira a Lupin llorando con el vaso de brandy en
una mano y la fotografía de Sirius Black en la otra ─ … ¿Todo bien?
─ Claro ─ responde Lupin secándose las lágrimas de los
ojos ─ le contaba a Sirius sobre nosotros y me ha entrado la nostalgia, es
todo.
─ Sé que si estuviera vivo estaría honrado de ser el
padrino cuando nos casemos ─ dice la bruja besando al mago en la frente ─ los
demás están por llegar, te veo abajo.
Lupin espera a que Tonks salga, apura el licor de un
trago y coloca la fotografía de Sirius de nuevo en la repisa. ─ Feliz día de
San Valentín, Sirius. Te amo…
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