Fuera de la caja

 Se me atravesó mi cumpleaños y no había podido escribir, pero aquí está al fin la historia correspondiente al día 11, en esta ocasión hablando de lo no binario. Espero que les guste. 


FUERA DE LA CAJA

 

¿Reina de las hadas? ¿Reina? Había un par de cosas en aquella palabra que le producía incomodidad. Primero estaba lo que una monarquía implicaba, no era la reina de nada, las hadas del bosque encantado no eran un sequito al que gobernar, lo único que las diferenciaba era que Soph tenía una estatura similar a la del más pequeño de los elfos, y no de apenas centímetros como el resto, pero si de su voluntad dependía, todos en el bosque encantado podían hacer lo que quisieran siempre y cuando no causaran daño a nada ni a nadie, quizás lo de Soph sonaba más a anarquía, pero en lo que pensaba era en libertad y libre albedrio, podía coordinar, si las demás hadas querían, para que las tareas se realizaran y el bosque encantado floreciera, pero gobernar, dirigir u ordenar, no, eso no iba con Soph.

Pero cuando se detenía a pensarlo, lo que más le molestaba del título era la enorme carga de feminidad que este tenía, cuando Soph pensaba en una reina, de inmediato pensaba en aquellos cuentos que suelen leer los niños humanos, pensaba en una mujer elegante, con un enorme vestido, un peinado alto, los labios pintados y una enorme corona, y aunque Soph sabía que no era su caso, y que de reinar el bosque no tendría que hacer nada de eso, aun así, la palabra parecía quemarle la piel.

Soph conocía a Eddy, el elfo de cabello morado, eran buenos amigos, así que sabía que el cómo luciera no dictaba su identidad, pero si las opciones eran hombre o mujer, rey o reina, pasaba, ninguna le hacía sentido. Ni siquiera entendía esa necesidad de dividirlo todo en dos, sabía que en el bosque nadie juzgaba a nadie, todos podían ser ellos con libertad, pero para Soph era complicado porque no sabía quién, o mejor dicho qué era. Para Eddy estaba claro, era niño unos días, niña otros, ambos a veces, no tenía dudas. Para Alec también fue simple, aunque su cuerpo fuera femenino, él era un chico. Soph no tenía esta claridad, y había días en que no podía dormir bien pensando en ello.

El resto de las hadas empezaron a notarlo, Soph ya no cantaba como antes, no se divertía como antes, ni siquiera iba a jugar al otro lado del bosque. Las hadas eran pequeñas en altura, pero grandes en ideas, no podían hablar con los elfos, sus idiomas eran distintos, pero sí que podían comunicarse con ellos. Una mañana abandonaron el bosque encantado cuando Soph aún dormía, y se dirigieron al campamento de los elfos.

Todos dormían, excepto el mago, que se encontraba avivando la fogata para preparar el desayuno. Las hadas batieron sus alas para llamar la atención del mago, él las miró con atención y las recibió con un saludo, sabía que no podían entender el mensaje, pero sí la intención. Del mejor modo que pudieron las hadas intentaron explicarle al mago lo que pasaba con Soph, él solo captó algunas palabras como tristeza, desvelo y preocupación, suficientes para que el mago las siguiera al bosque encantado.

─ ¿Dónde se habían metido? ─ preguntó Soph en cuanto las vio llegar, acababa de despertar y se preocupó al no verlas ─ ¿Bastian? ─ exclamó al notar que el mago las seguía ─ ¿Qué haces aquí? ¿Pasó algo?

─ Tus amigas están preocupadas ─ dijo él con expresión neutra ─ Al parecer te han notado triste. Tal vez te vendría bien hablar con alguien.

─ Sí, no… no lo sé ─ murmuró Soph sin saber cómo explicar aquello que tenía su mente revuelta ─ ¿Alguna vez te has preguntado qué pasaría si no eres lo que dicen qué eres?

─ Claro, muchas veces ─ respondió el mago con una ligera sonrisa ─ pensaba que mi destino era ser el protector de este sitio, y resultó que no lo era, pensé que los sentimientos me eran ajenos, y resulta que me enamoré perdidamente, pensé que tenía que ser fuerte y contenerlo todo… en fin, muchas veces pensamos que somos una cosa, y resulta que somos una muy distinta, y no pasa nada si no somos lo que pensábamos, es natural, y es parte de la vida.

─ Bien, lo entiendo, pero… ¿Y si no hablo solamente de mi labor en el bosque, o el cómo me relaciono? ¿Y si hablo genuinamente de lo que soy? ─ Soph miró hacia el cielo y suspiró ─ ¿Y si no fuera una chica, pero tampoco un chico? ¿Y si no quiero ser nada de eso?

─ Eso también es válido ─ dijo el mago asintiendo ─ no tienes por qué ser algo que no quieres ser, y eso no significa que no seas nada, o nadie, solo no hay una palabra específica para definirte, y eso es fantástico, porque no encajas en una caja rosa o una azul, y mira que a mí me encanta organizar las cosas en cajas, pero siempre se pueden añadir más cajas, y más colores, y cambiar de caja como hace Eddy, o salirte de la caja, lo importante no es la caja en la que estás, sino todas las demás cosas que te hacen ser tú. Tú eres rebelde Soph, eres valiente, eres alguien divertido, un tanto impulsivo, tu canto es sorprendente, tienes ideas que a veces no comprendo, no entiendo cómo puedes escuchar eso a lo que llaman punk, y nos has metido en un par de problemas por hablar sin filtro, pero todas esas cosas te hacen ser tú, no el ser un chico o una chica, sino las cosas que amas, las que defiendes, las que dejas que te llenen.

─ ¿De verdad? ─ preguntó Soph sintiéndose más ligera ─ ¿No necesito escoger? ¿Puedo no ser ninguno de los dos?

─ De verdad ─ afirmó el mago ─ la mayor parte del mundo es binario, divide las cosas en dos polos, en este caso, de un lado lo femenino y del otro lo masculino, tú Soph, estás fuera de ese binario, y está bien, no tienes por qué elegir un lado.

─ Gracias ─ dijo Soph con una enorme sonrisa y en un movimiento inesperado para ambos, abrazó al mago ─ Tal vez debí preguntarlo antes, pero creo que ni yo me había dado cuenta de nada, hasta que las hadas decidieron nombrarme su reina, y todo se descontroló. No quiero ser su reina, ni su rey.

─ Bueno, ellas fueron a buscarme porque estaban preocupadas por ti, no creo que les preocupara si tomarás el trono o no, si no que realmente te veías mal. Si les explicas, lo entenderán.

Y el mago tenía razón, esa misma tarde Soph convocó a todas las hadas del bosque encantado a una reunión.

─ Agradezco infinitamente su confianza ─ empezó Soph ─ Y es todo un honor que me ofrecieran reinar, pero, la verdad es que no necesitan una reina, no necesitan alguien que se siente en un trono a decirles qué hacer y qué no, todos y cada uno de nosotros tenemos los mismos derechos y nuestra opinión es igual de importante, todos podemos decidir lo mejor para el bosque, juntos. En cuanto a mí, no soy un rey, ni una reina, solo soy Soph.

Las hadas estallaron en aplausos y pequeños gritos que solo Soph entendía, se le llenó el corazón de dicha, fuera de la caja se sentía libre, se sentía mejor.


Nadir Kampz


No binarie: Persona cuya identidad de género no encaja dentro del binario hombre-mujer. Puede usarse como un termino paraguas que alberga todas aquellas identidades que no son exclusivamente masculinas ni exclusivamente femeninas, o como una identidad en si misma. 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Normal

Dismorfia y disforia

¿Cómo ser un hombre?