Cuando el alma vibra
Continuamos con la historia anterior para darle paso a la letra D, disfruté mucho escribiéndola porque también me remitió al momento en que entendí que mi vivencia dentro de lo asexual estaba en lo demisexual, espero les guste.
CUANDO EL ALMA VIBRA
Laura
guardó los dos trajes de baño en el fondo de la maleta, unos jeans, unos shorts
y un par de blusas, solo iban dos días así que no haría falta nada más. Estaba
muy emocionada, había cumplido tres meses con Oscar y era el primer viaje que
hacían juntos. Además, tendrían la casa de sus tíos para ellos solos, moría por
prender el asador y preparar esa receta de brochetas que encontró en internet y
que sabía que le encantaría a Oscar, por echarse en una toalla a tomar el sol mientras
escuchaban música y por nadar juntos a la luz de la luna.
Estaba
un tanto nerviosa, ya en varias ocasiones se había quedado a dormir con él,
pero esta vez las cosas eran un poco diferentes, era la oportunidad perfecta
para que tuvieran su primera vez, y ella se sentía lista, Oscar había sido muy
respetuoso y dulce esos meses, por lo que se sentía cómoda y segura con él, no
como con Alonso, su primer novio, que insistió tantas veces en acostarse con
ella, que terminó cediendo sin desearlo realmente. Ahora sí lo deseaba, amaba a
Oscar, se sentía conectada a él en un nivel que nunca había experimentado,
sentía que sus almas vibraban juntas.
El teléfono
de Laura sonó, un mensaje. “Hola amor. Tengo que hablar contigo antes del viaje.
¿Puedo ir a verte?” preguntaba Oscar, ella le respondió que sí, partían al día
siguiente en la mañana ¿Qué podría ser tan urgente?
Oscar llegó
después de veinte minutos, se veía serio y nervioso, Laura lo recibió con un abrazo
que ayudó a tranquilizarlo y lo invitó a pasar.
─ ¿Qué
pasó amor? Me estás preocupando ─ le dijo Laura ya sentados en el sillón.
─
Laura, me encantas, eres realmente hermosa, eres una mujer increíble y estoy
enamorado de ti ─ comenzó a decir Oscar con voz temblorosa ─ Pero no he sido
del todo sincero contigo y debí decirte esto desde un principio. Yo nunca he
estado con una chica, nunca he tenido sexo y la verdad es que no ha sido por falta
de oportunidades, pero, el sexo no me interesa, ni contigo, ni con nadie, y eso
no significa que no me gustes, me gustas muchísimo, no es algo que esté mal
contigo, es algo que está mal conmigo.
Laura se
levantó al sillón y envolvió a Oscar en un fuerte abrazo, lo sostuvo entre sus
brazos hasta que lo sintió más tranquilo.
─
Cuando tenía 17 años perdí la virginidad con mi primer novio, estaba enamorada
de él, pero no sentía ganas de acostarme con él, pensé que la que estaba mal
era yo, porque lo normal es querer tener sexo con la persona que amas, y lo
hicimos de todos modos, fue una experiencia terrible, él fue cuidadoso y
gentil, pero lo hice porque me sentí presionada, no duramos mucho después de
eso porque las cosas no cambiaron, seguía sin ser algo que yo quisiera hacer.
Tiempo después comencé a salir con otro chico, me gustaba mucho y él nunca me
presionó, pero se cansó de esperar y terminamos. Yo seguía pensando que había
algo mal conmigo, que tal vez era frígida o que no me enamoraba lo suficiente. Y
entonces conocí a otro chico, un compañero de la universidad, él nunca me hizo
caso, éramos mejores amigos y nos entendíamos tan bien que pensé que éramos almas
gemelas o algo así, todas esas cosas que no sentí con los chicos con los que
había salido las sentí con él, fantaseaba con que dejaba a su novia e iba a
buscarme, se me confesaba y hacíamos el amor toda la noche, pero en fin, como
él nunca me correspondió me deprimí y fui a terapia, entre otras cosas, le conté
a mi psicóloga acerca de todos esos chicos, ella me explicó que no había nada
mal conmigo, que no estar interesada en el sexo o solo estarlo algunas veces
era algo válido. Me habló del espectro asexual.
─
¿Espectro asexual? ─ preguntó Oscar que escuchaba atentamente, se habían tomado
de las manos al terminar el abrazo y no se habían soltado.
─ Sí,
me explicó que existen personas asexuales que no sienten atracción sexual hacia
nadie ─ continuó Laura ─ que no están mal, ni enfermas, simplemente el sexo no
es algo que les interese, pueden enamorarse, pueden ser muy felices en pareja
con cosas simples y pueden disfrutar del contacto físico como besos o caricias,
pero no hay una carga sexual en ello. También me explicó que algunas personas,
llamadas demisexuales, pueden sentir esa atracción sexual, pero solo con
personas con las que sienten una conexión emocional muy importante, o una
afinidad muy grande, y que no está precisamente relacionado con qué tanto ames
a alguien. Me hizo muchísimo sentido, eso era lo que me pasaba a mí, el único chico
con el que había sentido esa atracción fue con el que más conectada me había
sentido… hasta que te conocí, y pensé en decirte que soy demisexual cuando
comenzamos a salir, pero nuestra conexión fue tan rápida que de algún modo supe
que contigo iba a sentir ganas de hacerlo y que no habría problemas. No sabía
que tú eras asexual.
─
Bueno, yo tampoco lo sabía ─ respondido Oscar con una ligera sonrisa ─ es la
primera vez que escucho el termino, pero, tiene sentido, nunca me ha atraído nadie,
no en un sentido sexual, me he enamorado, pero mis deseos son más bien románticos.
Pero entonces, en estos momentos ¿Yo te atraigo sexualmente? ¿Sí esperabas que
pasara algo mañana?
─ La
verdad es que sí ─ respondió Laura ligeramente sonrojada ─ en estos momentos me
atraes sexualmente, y no te mentiré, sí esperaba que diéramos ese paso mañana,
pero eso fue antes de saber cómo te sientes al respecto. Mi psicóloga también
me explicó que hay muchas otras maneras placenteras de relacionarse además del
sexo, que hay placer en muchas de las cosas que hacemos y que más allá del
sexo, la intimidad es lo que une a las parejas, no es el orgasmo o el sexo en
sí, sino la comodidad que se siente al estar con el otro. Oscar, cuando estoy
contigo mi alma vibra, y no es tu cuerpo ni son tus besos lo que la hace vibrar,
eres tú y esa dulzura, esas palabras cálidas que siempre tienes para mí, esos
ojos que me miran como si mis ojos escondieran los secretos del universo, y
cuando el alma vibra, lo demás es lo de menos.
Oscar abrazó
a Laura sintiéndose liberado, se sentía tan afortunado de estar con ella, y tan
aliviado de que no solo lo tomara bien, sino que lo ayudara a darle una respuesta
a sus preguntas.
Al día
siguiente fueron a Cuernavaca, no hubo sexo apasionado en la alberca ni nada de
eso. Comieron brochetas, tomaron mojitos, nadaron juntos, tomaron el sol,
escucharon música, se miraron a los ojos sintiendo sus respiraciones, se
tomaron de la mano para mirar las estrellas juntos, se contaron cosas que jamás
le habían contado a nadie, hablaron de sus miedos, de sus sueños, de las cosas simples
que les producen placer, como hacerse piojito, tomar baños de agua caliente o
comer eso que tardaron horas preparando. Se sintieron más unidos y amados que
nunca. Por primera vez ambos sentían que estaban en el lugar correcto.
Demisexual: Persona que siente atracción sexual solo por aquellas personas con las que siente una conexión emocional profunda, esta conexión puede o no, ser de tipo romántico.
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