Nate, el zorro
Pues seguimos con el furry gay, aquí está la segunda parte de la historia, me está gustando esto de escribir furry, ya hasta me dieron ganas de hacerlo serie así que díganme si les gustó.
NATE,
EL ZORRO
Nate llevaba imaginando
su primer día de escuela toda una semana, y su imaginación no había sido muy
alentadora. En su mente le esperaba un día de burlas, aislamiento y molestias
que terminaría con él metido en un bote de basura, por fortuna, había sido un
día tranquilo y hasta había conseguido hacer un amigo, sí hubo algunas burlas y
empujones, pero su nuevo amigo era un zorro alto y solitario que lo mantuvo a
salvo.
─ ¿Qué tal la escuela,
cariño? ─ preguntó su madre desde la cocina al escucharlo entrar.
─ Bien, mamá ─
respondió Nate desde la sala ─ Me hice amigo de un zorro.
─ Solo un amigo, ¿verdad,
Nate? ─ dijo su madre un poco alterada, asomándose por la puerta ─ Recuerda por
qué nos mudamos.
─ Yo no elegí esto
mamá, y no hice nada malo, los dos queríamos hacerlo. ─ Nate tomó su mochila molesto
y subió las escaleras corriendo.
En su escuela anterior,
Nate tenía un mejor amigo, Dylan, un mapache al que conocía desde niño. Al
entrar al bachillerato, Dylan comenzó a alejarse sin razón alguna y por más que
Nate buscaba acercarse, él lo rechazaba. Cansado del rechazo injustificado,
Nate fue a casa de Dylan en busca de una explicación, por toda respuesta
recibió un beso del mapache, el zorro, al principio sorprendido, correspondió
al beso y comprendió por qué le dolía tanto la idea de perderlo. Empezaron a
salir a escondidas, no solo estaban saliendo con alguien de otra especie,
además ese alguien era un macho. Las cosas salieron bien algunos meses, para el
mundo eran amigos, pero en la seguridad de sus habitaciones daban rienda suelta
a su amor. Hasta que una tarde la mamá de Nate llegó temprano y encontró a su
hijo besándose con un mapache en plena sala. La señora Renard corrió a Dylan y
llamó a su madre. Ambas acordaron mantener alejados a sus hijos, al terminar el
curso la familia de Nate decidió mudarse, y ahí estaba él, dos meses después,
con la seguridad de ser gay y todo el temor del mundo a serlo abiertamente.
“Solo un amigo,
¿verdad?”, las palabras de su madre se repitieron en su mente. ¿Dan le había
interesado solo como amigo? Tenía que reconocer que el lobo era bastante
atractivo, y muy amable y divertido, en apenas un día ya se sentía en confianza
con él. ¿Le gustaba? Sí, probablemente, pero era imposible, un lobo no se
fijaría en él, probablemente a Dan le gustaban los de su especie y ni siquiera
era gay. Además, si pensaba en hacer algo con él… no, con Dylan la logística
era sencilla, tenían más o menos el mismo tamaño, pero Dan era mucho más alto y
grande, había visto algunas cosas en el porno y de seguro tenía un enorme… un
sonrojo cubrió el rostro de Nate, acababa de conocerlo y ya estaba pensando en
esas cosas, cosas que no tendría que pensar, no por ahora al menos, si algo
pasaba y se enteraban sus padres se volverían locos.
Nate tomó su celular.
“Tienes una solicitud de amistad de Dante LeLoup”… Dan era agradable, no había
razones para no aceptar, si comenzaba a sentir algo, simplemente lo frenaría, o
viviría enamorado platónicamente, como fuera, nada pasaría entre ellos. Al
aceptar la solicitud se desplegó el perfil completo del lobo, picado por la
curiosidad, Nate empezó a explorarlo. Muchas fotos y publicaciones de
jardinería, botánica, poesía, medicina, música, libros de romance inter
especie, ya era algo, ningún deporte, de no ser porque el de la foto era,
evidentemente un lobo, cualquiera pensaría que el perfil era de un herbívoro. En
todas sus fotos estaba solo, ningún amigo, familiar, ninguna chica, claro, eso
no significaba nada, simplemente podía no tener novia en ese momento, o ser
reservado con esas cosas, pero el ver que no era un lobo típico despertó sus
ganas de conocerlo mejor. Dan estaba conectado, así que decidió enviarle un
mensaje.
Nate Renard: ¡Hola! Gracias por ayudarme
hoy.
El corazón de Dan dio
un salto al recibir el mensaje, había estado mirando las fotos de Nate, parecía
un chico tímido, tranquilo y dulce, su mente había comenzado a dispararse y se
sintió descubierto. Respiró profundamente para calmarse y respondió.
Dante LeLoup: No fue nada, me alegra
ayudar. Además, me dio mucho gusto conocerte.
Nate Renard: A mí también, pensé que hoy
terminaría golpeando, supongo que es bueno tener un lobo de mi lado.
Dante LeLoup: Un poco, te irás dando
cuenta que no soy ni el más popular ni el más intimidante, pero la altura me da
ciertas ventajas.
Nate Renard: Pues, siendo amigo de un
zorro no creo que tu popularidad aumente.
Dante LeLoup: Ser popular nunca ha sido
precisamente mi objetivo.
Nate Renard: Es evidente.
Nate Renard: Así que…
Nate Renard: ¿Rugido de amor?
“Rugido de amor” era una
de las sagas inter-especie más populares, tenía un título demasiado cliché,
pero era bastante buena, seguía el romance de Rob, un león destinado a
convertirse en rey, y Lily una cierva, pianista en ascenso. Ambos se conocen en
la fiesta de cortejo de Rob y se enamoran a primera vista, todo lo que sigue es
pasión, romance y un drama muy intenso. Pasaron el resto de la tarde hablando
de libros.
Todos los días pedaleaban
juntos a la escuela, estaban juntos en clase, almorzaban juntos, volvían
juntos, casi siempre pasaban la tarde en casa de Dan, pues sus padres nunca
estaban. Iban juntos al cine, a los videojuegos, y hasta se habían atrevido a
ir a una convención clandestina de “Rugido de amor”, donde conocieron a muchas
parejas inter-especie.
Habían pasado tres
meses desde que se vieron por primera vez, los padres de Dan irían a una boda
fuera de la ciudad, él era un lobo casi adulto y no era muy sociable así que lo
dejaron solo sin problemas. Tras mucha insistencia, y un par de mentiras, Nate
había conseguido permiso para pasar la noche en casa de Dan, la noche era
importante para ambos, pues sin saberlo ya sentían lo mismo.
Para Nate había sido
sencillo aceptarlo, sabía que era gay y sabía que le gustaba Dan, no tomó mucho
para que se enamorara del lobo, pero seguía tan asustado de su última
experiencia que había decidido no hacer nada. Para Dan fue un poco más
complicado, nunca le había gustado nadie, sin importar la especie o el género,
era la primera vez que experimentaba algo así, sus lecturas le dieron algo de
luz a sus dudas y le enseñaron que no había nada de malo en enamorarse de otro
macho, y algo dentro de él le decía que sus sentimientos eran correspondidos,
había detalles en los comentarios del zorro, en la manera en que le hablaba o
se acercaba a él, a veces sentía que lo provocaba a propósito, como cuando se
adelantaba unos pasos al caminar y movía la cola con cadencia, o cuando soltaba
ese ronroneo tan particular. Ese sería el día en que le diría a Nate lo que
sentía.
El plan era pedir una pizza
y mirar la película de “Rugido de amor”, un grupo de fanáticos había gastado mucho
dinero en producirla y todos decían que era realmente buena, no tenían dinero
para comprarla legalmente, pero Dan había conseguido un enlace.
Ambos estaban
nerviosos, no era la primera vez que se quedaban solos, pero sí la primera que
pasarían una noche juntos, y la primera plenamente conscientes de lo que sentían.
Nate llegó a las 7:00,
tal como había acordado. Llevaba una pizza familiar de su pizzería favorita y
su mochila. Dan lo recibió con una sonrisa, nervioso pero feliz de verlo. El lobo
ya había conectado su laptop a la televisión de la sala, tenía listos los
platos, refrescos, y un par de cervezas. Le confesaría a Nate sus sentimientos después
de la película, a tiempo para que el zorro pudiera volver a casa si su respuesta
era negativa y ya no quería volver a verlo.
Nate sirvió una
rebanada en cada plato, llenó dos vasos con refresco y se sentó.
─ Bien, la voy a poner
─ anunció Dan iniciando la película.
Las primeras imágenes aparecieron
en la pantalla, no parecía tener mucha calidad, Rob apareció en escena, no se
parecía en nada al león que habían visto en los posters.
─ ¿Seguro que es la película
correcta? ─ preguntó Nate extrañado.
─ Eso creo, la encontré
en un foro ─ murmuró Dan que ya no estaba tan seguro.
En la pantalla, el león
se preparaba, unos ajustados pantalones negros y la capa sobre los hombros
desnudos, tenía el abdomen marcado y unos brazos demasiado fuertes para un príncipe
que nunca en su vida había trabajado. Al salir de su habitación llegó a un
salón vacío. Una cierva exuberante con un vestido demasiado corto entró en escena
y se sentó en el banquillo frente al piano. Así no pasaba en el libro. El león rodeó a la cierva por la cintura y sus manos fueron directo a sus pechos. Bien, eso sí
pasaba, pero hasta el segundo libro y no en el piano. El león levantó a la cierva,
la recostó sobre el piano y le subió el vestido.
Dan se levantó del sillón
y corrió a pausar la película.
─ Creo que sí era el
enlace equivocado ─ murmuró el lobo, rojo de vergüenza.
─ Dante LeLoup ¡Descargaste
una porno! ─ Nate no pudo aguantar y soltó una carcajada ─ No puedo creerlo, caíste
en uno de los trucos más viejos de internet.
─ No sabía que era
porno ─ respondió Dan, que seguía bastante rojo ─ Lo lamento.
─ Bueno, podemos
seguirla viendo ─ rio el zorro guiñando el ojo. ¡Esos eran los detalles que el
lobo no sabían cómo interpretar! ─ No, no es cierto, veamos otra cosa.
─ Podemos ver una película
normal, como “Los aulladores” ─ propuso el lobo, nervioso.
─ “Los aulladores” es
la cosa más gay del mundo ─ respondió Nate, con una sonrisa ─ Evidentemente
Iron Bear está enamorado del Capitán Tiger.
─ ¡Yo pienso lo mismo!
─ de alguna manera ese comentario hizo sentir al lobo más relajado, y además,
había visto una oportunidad ─ No sería tan raro ¿verdad? Que ellos dos estuvieran
enamorados, pasan mucho tiempo juntos, son buenos amigos, ambos son atractivos…
─ No, no sería para nada
raro ─ dijo el zorro poniéndose un poco serio ─ Yo creo que no hay nada raro en
el amor, creo que cualquiera puede enamorarse de quien quiera, incluso un zorro
de un lobo.
─ Ah, ¿sí? ─ preguntó Dan
sintiendo que se sonrojaba de nuevo ─ Yo también creo que es lo más natural del
mundo, un lobo conoce a un zorro encantador, tímido y ocurrente, se enamora de
él, el zorro siente lo mismo, podría pasar ¿No?
Nate se sonrojó, los
nervios lo invadieron y por un segundo pensó en todo lo que podía salir mal, se
acercó a Dan y lo besó antes de que su mente pudiera poner otro pero. En cuanto
sus labios encontraron los del lobo todas las dudas se fueron y en su cabeza
apareció todo lo que podía salir bien.
Se olvidaron de la película,
de la pizza, de las cervezas, de lo que pudiera decir la sociedad de un lobo y
un zorro enamorados, se olvidaron de todo el mundo, pues en ese momento el
mundo era suyo.
Yiff: Contenido furry que va de lo erótico a lo sexualmente explicito, se usa principalmente en el fanart y el fanfiction, pero también está presente en los juegos de rol en línea y en las interacciones sexuales con otros miembros del fandom furry.
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